lunes, 29 de octubre de 2012

Hagamos un alto en la programación habitual


Informamos a nuestros espectadores que la siguiente historia esta basada en un hecho real y describe situaciones que pueden dañar la sensibilidad de determinadas personas. Los nombres de las personas implicadas y las marcas comerciales originales han sido hábilmente alteradas hasta ser prácticamente irreconocibles.


El telón se abre y las luces están apagadas. De repente, la luz se va haciendo mostrandonos un atractivo joven junto a un expositor que contiene un teléfono  Se trata de un promotor dando a conocer el nuevo terminal de una conocida marca. Una pareja de jóvenes entra en escena.

PROMOTOR: Hola Chicos! ¿Os gustaría que os enseñase el nuevo teléfono eXtremo S de Choni mientras  
esperáis a que os atiendan?

CHICO: No, no te preocupes, vengo a tiro fijo a por un móvil concreto, y no me vas a convencer para que compre otro.

PROMOTOR: Bueno, nunca se sabe... aunque por escucharme tampoco pierdes nada.

CHICA: Bah! Tiene razón. Aquí hay mucha cola, así esperamos entretenidos.

CHICO: Vaaaale, pero no pienso cambiar de idea.

PROMOTOR: Bueno, pues vereis, es eXtremo S de Choni es el nuevo móvil de Choni International. Es un móvil de gama alta, que han hecho para hacer frente al nuevo AIFone 4 de Pinneapple.

CHICO: Si, justo a por ese vengo.

CHICA: Si, a por ese venimos

PROMOTOR: Pues entonces igual si que al final os interesa lo que voy a contar...  veréis, ¿veis que el Aifone tiene el sistema Chominada 4? Pues este tiene el Chominada 5. Es igual que el otro, pero una millonesima parte de segundo más rápido.

CHICO: Sí, lo sera, pero el AIFone tiene una cámara de rayos X que te deja grabar hasta a través de las paredes.

PROMOTOR: Si, pero de Rayos X que no atraviesan el plomo. El eXtremo S tiene rayos Z, y el plomo dejara de ser un problema.

CHICO: Bueno, tal vez, pero el AIFone es el móvil más grande del mercado, apenas te entra en un bolsillo.

PROMOTOR: Ah, eso era antes, ahora este es el más grande. Necesitaras una riñonera para llevarlo. Y una faja de estas para no lesionarte la espalda por levantar pesos.

CHICO: Tonterias. El nuevo AIFone tiene una pantalla que distingue 35 millones de colores. 34 de los cuales son imperceptibles para el ojo humano.

PROMOTOR: El de Choni diferencia 35 millones uno. Y además también el espectro ultravioleta, para que la pantalla sea visible hasta para las abejas.

CHICA: Alá! Abejas con móvil...

PROMOTOR: Además tiene la tecnología Pepino 3G, para que puedas actualizar tu facebook casi tan rápido como si usases Wi-fi.

CHICO: ¿y tiene Wi-fi?

PROMOTOR: Tiene

CHICO: ¿Y desfibrilador semiautomático?

PROMOTOR: Tiene

CHICO: ¿Y la aplicación del sable de luz?

PROMOTOR: Tiene.

CHICO: ¿Y tostador?

PROMOTOR: Hace las mejores tostadas a este lado del Titikaka.

CHICO: ¿Y condensador de Fluzo?

PROMOTOR: Hasta un reactor de fusión fría.

CHICO:... y... mmm... ¿Dispensador de pastillas PEZ?

PROMOTOR: Tiene 2. Y un rayo de la muerte incorporado, por cierto.

CHICO: mmm

CHICA: ¿Y tiene buena cobertura para las llamadas?

CHICO Y PROMOTOR: ¿Llamadas? Bwa-ha-ha-ha

CHICO: Cariño, ya nadie llama por teléfono, ahora va todo por whatsapp

PROMOTOR: Si, lo de las llamadas es lo de menos.

CHICA: Jolin, pues esta muy bien el Choni este. ¿Y cuanto cuesta?

PROMOTOR: ¡Uy! ¡Eso es lo mejor! Cuesta la mitad que el AIFone. ¡El AIFone cuesta un riñón  y este solo medio!

CHICA: ¿La mitad? ¡Pero vaya ganga! ¡Si por lo que dices es mejor que el otro en todo!

PROMOTOR: Pues sí, esa es la idea. Estos de Choni sabían lo que se traían entre manos al hacerlo

CHICO: Ya bueno pero no me convence.

CHICA: ¿Por qué cariño? Esta claro que sobre el papel este nuevo es mejor, y si además es más barato...

CHICO: Ya, sí, pero yo tuve el AIFone 3 Extra Plus, y estoy muy contento con él, por eso quiero seguir con AIFone.

CHICA: Cariño, y si tan contento estas con el que tienes... ¿por qué lo vas a cambiar por el 4 si solo hace 9 meses que tienes el 3?

Se oyen risas enlatadas. Se funde a negro y se baja el telón. Y se oyé una voz en off:
-Sabed, que por cosas como estas, estamos como estamos.


Les informamos de que los problemas técnicos están siendo resueltos y en breve volveremos a nuestra programación habitual. 

viernes, 19 de octubre de 2012

La Increible Historia del Creciente Hombre Menguante

¡Pasen y vean! ¡Damas! ¡Caballeros! ¡Niños y niñas! ¡Nadie querrá perderse esta apasionante, espeluznante  inquietante, electrizante, vigorizante y apabullante historia! ¿ O acaso no quieren escuchar la increíble  y sin embargo cierta, historia de Ignatius Augusto Máximo Peabody?

Ignatius era un hombre normal. Tirando a soso. Rayando lo aburrido. Con un trabajo insulso en el departamento de correos. La única luz en su vida, lo único que separaba su mundo del gris tedioso y anodino era su mujer, que sin embargo era tan poco carismática y relevante como el propio Ignatius, Gregoria Magna Libida Sinfona

Tras 15 años de matrimonio, y 10 de noviazgo, Gregoria decidió abandonar a nuestro peculiar antiheroe, cuando éste perdió su trabajo por un malentendido con un saco de correo extraviado. Esto llevo a Ignatius a la depresión. A meterse en la cama y no querer salir, al ser consciente de su insignificancia. Tras dos semanas en cama, Gregoria se replanteo su situación sentimental, y decidió coger la puerta e irse con Facundo Tiernavilla,el pelirrojo charcutero del barrio.

Ignatius se encerró más en si mismo, y perdió todo contacto con el mundo exterior. Nunca había sido una persona carismática, no se había sentido relevante o creído que le importase a alguien y tras dos meses más encerrado en casa, fue más real que nunca.
El mundo siguió girando y acabó por olvidarse completamente de él. No había absolutamente nada en el mundo, ni una triste huella, que atestiguase que alguna vez hubiese formado parte de el complicado organismo llamado civilización humana.

El septuagésimo día de su depresivo encierro empezó a notar cosas extrañas. Empezó al ponerse sus zapatillas para ir al baño. Las noto más holgadas que de costumbre, pero lo atribuyó a que eran ya viejas, y estaban dadas de sí. La cosa se puso más inquietante cuando noto que sus piernas colgaban de la silla del comedor sin llegar a alcanzar el suelo. Ignatius comenzó a inquietarse y corrió a mirarse al espejo del baño.
Nadie midió el tiempo que paso mirándose al espejo hasta cerciorarse de que lo que veían sus ojos era real, pero si lo hubiesen medido hubiesen registrado 45 minutos, justo el mismo número de parpadeos que dio en ese tiempo.

En principio todo estaba bien. No tenia mala cara, para no haber salido de casa en 2 meses. Tenia ojeras, una pelusa incipiente entorno a la cara (nunca había tenido una barba cerrada y era el resultado de no haberse afeitado durante su encierro)... pero nada raro. Hasta que empezó a fijarse en que en el espejo, los muebles que se reflejaban, eran demasiado grandes. El techo, estaba más alto. El lavabo era más profundo. Y el inodoro... su mente no encontró como describir el tamaño del inodoro. Todo a su alrededor era más grande. Y después, en un suspiro se dio cuenta de la verdad. No era todo más grande, era él el que había encogido.

Ignatius se quedo pasmado. Bloqueado. Anonadado. Y volvió a meterse en la cama hasta que se le ocurriese que hacer. Para cuando decidió ir al médico, varios días después, ya se habia reducido a la longitud de 45 cm.

-¿Qué me pasa doctor?
-¿A que se refiere?
-¿No se da cuenta? He encojido
-Mmm... ¿ insinúa que no ha tenido siempre este tamaño?

El Doctor Horacio Haslefhoff, de ascendencia austriaca llevaba 40 años en la profesión, y nunca había visto nada igual. Ni parecido. También hay que decir, que en esos años, había tratado a Ignatius tres gripes, un esguince de tobillo y un embarazo psicológico que resulto ser en realidad un ataque de gases, y sin embargo, no recordaba haberlo hecho. Para él, esta era la primera vez que veía a Ignatius.

-Esto es... curioso. A simple vista, usted ...
-Ignatius.
-...Ignatius, usted esta completamente sano. Es usted una persona con buena salud. No hay ninguna causa medica que explique esto. Ni si quiera creo que haya más casos en el mundo.
-¿Que puedo hacer?
-Bueno... dice usted que no tiene trabajo actualmente, podría trabajar en una feria.
-¿En una feria?
-Bueno, ciertamente, mucha gente pagaría por ver a un hombre de sus características. Y si lo que dice es cierto, que no ha tenido este tamaño siempre, y que va encogiendo a medida que pase el tiempo... bueno, no le veo muchas alternativas. Conseguiría dinero para vivir dignamente lo que le queda de vida.
-¿Lo que me queda de vida?
- Si bueno... ciertamente, si sigue usted encogiendo a este ritmo, no creo que tarde mucho en alcanzar un tamaño incompatible con la vida... o un tamaño que le impida interactuar con el resto del mundo.
-¿En una feria?

El Doctor guardo su equipo, cerró su maletin y se fue murmurando:
-Que cosa más curiosa esta.

Justo una semana después de aquello, Ignatius ya era miembro de la plantilla de La Alucinante Feria de Asombrosos Fenómenos de Cornelius Cobblepot con la espectacular altura de 20 cm. Y justo una semana y un día, realizaba su primera aparición ante el público. Estaba nervioso. Asustado. Nunca le había gustado llamar la atención, y tras ese telón de terciopelo, por lo que él sabia, había una multitud curiosa y ansiosa por ver al increíble hombre menguante. Cornelius había decorado todo el escenario con fotografías que Ignatius tenía de antes de haber encogido. La idea era que la gente fuese consciente no solo del diminuto tamaño que tenia, sino también, de que otrora, Ignatius había tenido una estatura normal para su época. Algo bajito, si, pero nada fuera de lo comun. De esta manera, cuando irrumpiese en el escenario, la sorpresa seria mayúscula. Además su mente de feriante había ideado completar la imagen con un montón de diminutos muebles, de la talla del que iba a ser su gran atracción.

Ignatius trago saliva, y con timidez y miedo a partes iguales salió. Las cegadoras luces no le dejaban ver al público, que guardo silencio ante su aparición. Ni siquiera oía el ruido de sus respiraciones. Bien podría haber miles de personas o solo una, que él era incapaz de atisbarlo.

De repente, un suspiro contenido. Una exclamación de asombro. Un "es increíble" susurrado. Y después, un trueno. ¿Un trueno? No, un trueno no. Un aplauso largo y sonoro. Debía haber cientos de personas aplaudiendo a la vez. Todos aplaudían por Ignatius, y el sintió algo extraño en su interior, algo que no había sentido nunca. Una calidez en su pecho que no sabia describir y que un tiempo después aprendería que es lo que el resto del mundo llamaba "orgullo".

Cada día que salia al escenario, esa sensación se apoderaba de él con más fuerza. Durante 25 minutos, 3 veces al día. Se sentía la persona más importante del mundo. Se sentía completo y realizado. Se sentía feliz. Y a medida que crecía su felicidad, crecía su fama y su publico. Gente de todo el país se desplazaba para verle a diario. Era el ojito derecho del mundo y le encantaba. Lamentablemente, Ignatius nunca había recibido ningún tipo de reconocimiento al vivir en el gris más absoluto, y no sabia como procesar su éxito  No sabia como asimilarlo, y se volvió adicto.

Con el paso de los días, iba añadiendo nuevas cosas a su espectáculo. Aprendió a hacer volteretas y cabriolas. A montar en un diminuto monociclo. A hacer malabares con terrones de azúcar. Todo lo que se le ocurriese para hacer que el espectáculo fuese diferente cada vez. Que la gente tuviese motivos para volver a verle.

Y las mujeres... las mujeres se volvían locas por él. Se peleaban por pasar una noche con la diminuta celebridad. Muchas atraídas por la fama, por el dinero, por fanatismo; otras, por oscuros fetiches inconfesables.

Y entonces, un día, tal como vino  se fue  Ignatius se acostó una noche sintiéndose la persona más importante del mundo y la mañana siguiente, la realidad de dio una pequeña bofetada.

Se sentía extraño en el cajón de la cómoda que había convertido en su cama. Como si de repente el cajón se le hubiese quedado pequeño. Se levanto y noto como el pijama le apretaba, casi no podía respirar. Intento quitárselo, pero la presión que ejercía sobre él crecía, hasta que de repente el pijama se desgarro liberándolo. Corrió hacia el baño, porque necesitaba mirarse en el espejo, pero a cada paso que daba podía notar como se iba haciendo más y más grande, a medida que se tropezaba con todos sus diminutos muebles. Al final opto por tumbarse en el suelo hasta que todo se acabase.

Tardo media hora en dejar de crecer, a la altura de 2 metros 10 centímetros. Se envolvió en una cortina y salio a buscar ropa y prepararse para su espectáculo, sin acabar de ser consciente de todo lo que acababa de pasar.

Diez minutos después irrumpía en el escenario con una cabriola torpemente realizada, por el cambio en su centro de gravedad. Se enredo en telón, y aterrizo sobre el diminuto mobiliario. Al tratar de levantarse fue consciente de que el público estaba abucheandolo. Los pitidos, chillidos y abucheos saturaron sus oídos a la vez que un tomate impactaba contra su cara, seguido de un sin fin de hortalizas en avanzado estado de descomposición. ¿Quien lleva vegetales podres a un espectáculo de feria? La multitud enfurecida, al grito de "tongo","estafa" y "fraude" no tardo en convertirse en una turba violenta que arrasaba con todo a su pasó. No tardaron en derribar la carpa donde Ignatius hacia su número, pero lejos de acabar ahí la cosa, arrasaron con el puesto de Matilda, la mujer barbuda; la piscina de Billy, el Niño Pez; el terrario de animales exóticos, el puesto de algodón de azúcar y los dos de perritos calientes.

Para cuando pasó la tormenta, 2 terceras partes de la feria estaban destruidas de manera irreparable, y Cornelius Cobblepot llamó a Igantius a su despacho.
- Ignatius... nuestra asociación ha sido fructífera, y breve. Pero después de esto, no hay vuelta atrás.
Voy a tener que prescindir de ti. A decir verdad... de toda la feria.
-¿Qué?
-Sí.
-Pero todo iba bien. Usted me dijo que estábamos teniendo más público que nunca.
- Te voy a ser sincero, las ferias de fenómenos ya no son lo que era...
-¿Y toda la gente que venia a verme?
-!Oh! Tu eras excelente, lo nunca visto. La gente se volvía loca por ti. Hemos sacado dinero para retirarnos los dos. Junto con el dinero del seguro por los destrozos .. No merece la pena reabrir, y además, ya no tenemos gran número.
-¿No tenemos? Se que hoy ha ido mal, pero podemos volver por la puerta grande.
-¿De verdad crees que alguien pagara por ver a un diminuto hombre de dos metros diez centímetros?
-Pero... pero...
-Escucha... no le des más vueltas. Nadie quiere ver a Matilda, la mujer barbuda, ni a Heráclito, el Forzudo Simpático  ni al Orondo Mondo y sus 500 kilos de peso. La gente venia por ti, y eso se acabo. Coge tu parte del dinero, y vive lo que te queda de vida sin preocupaciones.

Ignatius se marchó meditabundo sin saber que hacer. Camino y camino y camino. Recorrió kilómetros, pero con la peculiaridad de que lo hizo en círculos, así que no se alejo mucho de la ciudad. Cuando se canso de caminar, se dio cuenta de que estaba a sólo unas manzanas de su antigua casa. No la había pisado desde que se instalo en la feria. Como no tenia donde ir, encamino sus cansados pies valgos hacia allí.

La casa era igual de gris que la última vez que estuvo ahí. Estaba tal cual la había dejado, aunque todo cubierto por una capa de 2 meses de polvo. Hecho un vistazo rápido, y tomo la posición fetal que tanto confort insulso le había dado semanas atrás.  Y así estuvo 2 días.

La burbuja aislacionista que construyó a su alrededor si rompió cuando oyó la familiar, rasposa e increíblemente chillona voz que le había acompañado tantos años de su vida:

-¿Ignatius?
-¿Gregoria?
-¡Ignatius! ¡Así que es verdad que has vuelto!
- Sí...
- Ignatius... te he echado de menos. La gente del barrio me contó que no sabían donde estabas, hasta que un día les llegaron rumores de que habías hecho fortuna en el mundo del espectáculo. Y  ahora has vuelto y... ¿has adelgazado? ¿estas más alto?
-Es... una larga historia.
-Bueno, da igual. Quiero volver contigo.
-¿Volver? ¿pero no te habías ido con Facuno Tiernavilla, el charcutero pelirrojo?
-¿Que pasa, que me lo vas a estar recordando toda la vida?
- ...
-Ignatius... no te voy a mentir. Nunca quise a Facundo, pero tenia dinero y esta casa me agobiaba y tú... eres tan gris, tan insulso, tan despreciable en cierta manera... que me deje embelesar por Facundo, su cabellera rojiza y sus musculoso torso velludo de charcutero, sus gigantescas y calludas manos de gárgola, ese olor a sangre coagulada, sudor y fiambre, su... Bueno, lo que fuese. Pero no tarde en echarte de menos, y ahora... aquí estoy.
-Pero... ¿le has dejado?
-Algo así... se ha muerto. Iba a despiezar a un cerdo que creía que estaba muerto pero solo estaba adormilado, así que el cerdo se defendió y le ataco.
- ¿Le mato un cerdo?
- No, de la que huía del cerdo, se resbalo con los restos de vísceras del suelo y se callo de cabeza en la picadora de carne.
-¡Dios! Una muerte horrible.
-No, no murió ahí, se libro de milagro.
-¿Entonces?
-Para celebrarlo tomo un brebaje que le vendieron en la farmacia para aumentar su ya de por si enorme virilidad, que reacciono mal con el arsénico que le eche al cocido para asesinarle, y se murió.
-¿Arsénico?
-Bueno, eso no es importante. La cosa es que la charcutería ahora esta a mi nombre. Soy la dueña de todo su imperio de embutidos y salchichas.
-¿Salchichas?
- Si, frankfurts y esas cosas... Entonces, ¿qué?¿volvemos juntos?Entre la charcuteria y lo que has ganado en la feria... ¡Seremos los que mejor vivamos del barrio! ¡Entraremos en "clase media-alta"! ¡A un paso de la "clase alta"!
-La verdad es que no se...
 -¡Ignatius! ¡Es tú última oportunidad! ¡Eres tan insulso que nadie salvo yo te aguantara! ¿Quieres envejecer y morir solo?
-No... no. De acuerdo.
-Bien, entonces te dejo volver conmigo.

Y así, volvieron. Mantuvieron la charcuteria abierta durante una semana, pero tuvieron que cerrarla porque era un negocio ruinoso y lleno de deudas. Que en el barrio a Gregoria se la empezase a conocer como la "Charcutera Asesina" tampoco ayudo a que el negocio despegase. Y vivieron del dinero de Ignatius toda su vida, sin que sucediese nada relevante. ¿Nada relevante? Una cosa si que ocurrió. Justo 7 meses después de volver tuvieron su primer y único hijo. Un gracioso niño pelirrojo de estatura normal, al que llamaron Ignatius Jr. Maximo Minimo Peabody Magna. Ignatius no volvió a cambiar de talla, y mientras criaba a su hijo, y le veía crecer, se sentía la persona más afortunada y relevante del mundo.

Y así  damas, caballeros, niños y niñas, concluye esta insulsa y maravillosa historia, que hace apología del sin sentido de la vida. De esas pobres personas, que encojen al no mirarlas, y se crecen cuando se les observa. Que curiosa es la significancia. Que curiosa es la vida...

Que cosa más curiosa esa

domingo, 22 de abril de 2012

La Historia de Amor de Mike y Cell-I.A.

Esta es la historia de dos robots de cuerda. Esclavos del tiempo. De la voluntad ajena para otorgarles vida a través de su rustico mecanismo. Dos robots quietos. Inmóviles. En un estante. Uno frente al otro. Con la mirada fija en unos ojos que se la devuelven.
Esta es la historia de dos robots de cuerda, que sin moverse, sin mediar palabra, se conocían a la perfección. La mirada de uno era la vía de escape del otro.
Esta es la historia de dos robots de cuerda que se amaban en un silencio inmóvil. Hasta que un día, un niño que pasaba por ahí, le dio cuerda a uno de ellos. Contemplo como cobraba vida con ojos curiosos, hasta que se aburrió y se fue. Y así fue como uno de estos robots, tuvo unos segundos para moverse en total libertad. Y así fue como uno de estos robots, cruzo apurado el escaso medio metro que le separaba de su amor, distancia que antes era infinita, y ya, por fin, junto a ella, a unos pocos segundos del final, de pararse por completo de nuevo, le regalo a ella la libertad momentánea, dándole cuerda. Hasta que al final, ella consiguió la movilidad que el ya no poseía. Le miro con ternura, y le dio cuerda a él. Se miraron, y huyeron juntos.
Esta es la historia de dos robots de cuerda que se enamoraron, huyeron y vivieron para siempre dándose vida el uno al otro.
Esta es la historia de dos robots de cuerda que dejaron de ser esclavos del tiempo, para ser esclavos el uno del otro... pero esto no les molestaba.

lunes, 27 de febrero de 2012

Origen secreto - Parte 2: La lista Negra



(Antes de seguir leyendo, aquí esta la primera parte del relato: http://hechodecontradicciones.blogspot.com/2012/01/origen-secreto1-parte.html )
Bienvenidos al nuevo capitulo de este apasionante relato que espero, os mantenga pegados a la pantalla durante los 5 minutos que tardareis (como mucho) en leerlo. En esta nueva entrega, abordaremos el axioma básico de cualquier dicotomía héroe/villano: La Grandeza de uno se mide por el tamaño de su opuesto. Preparados. Listos. ¡Ya!
Le faltaba poco para cumplir 0cho años cuando nuestro intrépido pr
otagonista conoció a su primer enemigo. Era un ente de maldad pura que respondía al sobrenombre de "La Chinche". (aquí debería insertarse un efecto sonoro dramático similar a este:http://www.instantsfun.es/drama )
La Chinche era su profesora de 3º . Y desde el momento en que el pequeño Ender entro en el aula noto una fuerte maldad proviniente de la mesa donde ella se sentaba para impartir sus clases. En aquel instante no supo que era, pero los pelos de su nuca se erizaron al sentirlo. Sin embargo, poco a poco fue dando forma a esa sensación. Primero, vio como trataba a los alumnos malos. Sus castigos, sus suspensos... He de hacer aquí una pausa para contar que desde su intento de usurpación del dibujador de setas había decidido posponer sus actos de villanía para el momento en que estuviese preparado para asestar todos los golpes necesario para hacerse con el dominio mundial. Mientras tanto, traba de ser un
niño modélico, un estudiante modélico y un... cualquier cosa modélico. Dicho esto, no es de extrañar, que a pesar de ver como trataba así a los otros niños que no eran tan... modélicos, no le preocupaba. Todo cambio cuando empezó a ir a por él.
Fue con un ataque directo y certero. Todos en el aula estaban concentrados haciendo un ejercicio cuya temática ha caído en el olvido de la historia, y la verdad, tampoco tiene importancia. El silencio solo era roto por el sonido de lapices deslizándose sobre papel cuadriculado, cuando de repente un rugido surco la clase. Era una voz proviniente de ultratumba... de ultratumba, y más concretamente de la esquina donde se hallaba la silla donde se sentaba La Chinche:
- ¡PERO BUENO! ¡POR EL AMOR DE DIOS! ¡DIVIDIR CON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!
La mujer se levanto de su asiento, y cual esperpento cruzó la clase hasta su pupitre, y continuo repitiéndolo una y otra vez a excasos centímetros de su cara.
-¡DIVIDIR CON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!¡DIVIDIR C
ON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!¡DIVIDIR CON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!¡DIVIDIR CON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!¡DIVIDIR CON "B"! ¡DIVIDIR CON "B"!
Se giró y se marchó de nuevo a su mesa para continuar corrigiendo los examenes. El pobre Ender en aquel momento no sabia si le estaba riñendo por haberlo escrito con "b", o le estaba gritando para que se enterase de que esa era la manera correcta de escribirlo. Cosas de la memetica, esto se convirtió en un lastre, pues desde ese momento, cada vez que intentase escribir la palabra "dividir" escucharía esa voz gutural gritándolo una y otra vez, haciéndole dudar cada vez que fuese a escribirlo sobre cual es la manera correcta de hacerlo.
Con los años, esa duda e incertidumbre arraigo en él, y como una semilla germino y creció, y se convirtió en una leve dislexia, que le perseguiría como su kriptonita personal durante toda su vida.
A partir de ahí, la guerra empezó. "Tienes la caligrafía de un niño de 8 años." ¿No tenia acaso 8 años? "Este cuento parece escrito por un niño". "Este cuento es demasiado maduro para que lo hayas escrito tu solo". Llego hasta tal punto con sus ataques, que cito a sus padres para hablar con ella.
-Muy bien señora, la he llamado para hablar de su hijo, esta claro que tiene algún problema conmigo. La semana pasada se disgusto, por que no tubo la nota más alta de la clase. Pero claro, ¿como voy a ponerle la nota más alta a un chico? Las dos sabemos que la nota más alta ha de ser siempre para una chica.
Este razonamiento lógico hizo que su madre se quedase anonadada y decidiese no volver a hablar nunca con esa profesora.
Sin saber que hacer. Corrió a pedirle consejo a su padre por segunda vez en la vida. Y por segunda vez en la vida, su padre le aconsejo.
- Hijo, de lo que come el grillo, poquillo.
Ante esto, decidió no pedirle más consejos a su padre.
Los días en clase eran cada vez más horribles. Pero al menos iban transcurriendo. Todos los niños estaban doblegados ante la tiranía de ese monstruo de metro cuarentaicinco. Ender tenia que hacerle frente. Tenia que vencer al dragón. Pero ¿cómo?. Estaba en completa desventaja, y con las manos atadas. ¿Qué podía hacer? Y sin que
rer, llego la respuesta.
Faltaba una semana para las vacaciones navideñas, y todos estaban entusiasmados. Con las fiestas venían los regalos, y ese era el tema de conversación a todas horas. Y La Chinche decidió aguar la fiesta a todos y cada uno los niños y niñas de la clase, pregonando durante una hora sobre cuestiones de una moralidad... cuestionable.
- Chicos, en vuestras casas ¿que hacéis con las sobras de comida? A ver, Ender, en tu casa, ¿que hacéis?
-Pues... normalmente se lo echamos de comer al perro...
-¿Que? ¿Con la cantidad de gente que esta muerta de hambre en el mundo y le echáis la comida la perro? ¿No sabéis la cantidad de gente que se mue
re de hambre en África?
Y en ese momento respondió sin pensar, de manera totalmente inocente: - Pero... Seño, ¿como voy a mandar a África las sobras de la cena? ¿Las patatas y las vetas del filete que no me como no se pondrán malos antes de llegar a África?
De repente todos los niños de la clase empezaron a reírse. Él no entendía porqué, hasta que se fijo en la cara de odio de la profesora. Se dio cuenta entonces de que, a ojos de la clase había hecho algo que nadie más había conseguido. La había dejado sin argumentos. Delante de la clase. Había... ¿vencido? Era genial sentir el apoyo de la gente. Decidió dar otro golpe más y añadió:
- ¿Y si no puedo darle de comer al perro, que dejo que se muera de hambre?
Las risas y aplausos crecieron, tanto como la vena de la frente de La Chinche, cuya cara se iba enrojeciendo cada vez más y más y más y más... hasta que estallo:
- ¡Callaos!¡Callaos! ¡Dejad de reíros! ¡Dejadlo ya!... ¡Callaos de una vez o...! ¡LOS REYES MAGOS SON...!
Y así, la clase entera enmudeció. Las risas dejaron paso a un silencio incomodo solo roto por los resoplidos de la profesora. Poco a poco el silencio empezó a romperse como la ilusión de esos niños, y empezó a llenarse de llantos. De llantos, y de una carcajada nerviosa y triunfante llena de maldad y regocijo por el golpe maestro que acaba de asestar.
Esas navidades fueron grises para todos los niños de esa clase. Y el pequeño Ender aprendió una lección que le acompañaría toda la vida: Cuando ataques a un enemigo, asegurate de que no pueda responder a tu ataque. Asegurate de vencerle tan rotundamente, que nunca se levante para volver a atacar.
A la vuelta de las vacaciones, algunos alumnos habían abandonado el colegio, y necesitaban rehacer los grupos. A nuestro protagonista le cambiaron de clase, y con ello, tuvo un nuevo profesor y nunca más volvió a ver a La Chinche,aunque juro vengarse de ella en años venideros. Fue su primera enemiga, y le había derrotado completamente, y en el proceso, había acabado con la infancia de muchos niños, y eso no podía quedar impune. Anoto su nombre en su lista negra mental a la espera del día de saldar cuentas. Cuando el mundo fuese suyo, tendría unas palabras con ella, pero ¿cuando el mundo fuese suyo? ¿Como iba a llevar a cabo su plan, si también había fracasado en este intento? y esta vez, había sido en público. Necesitaba replantearse su estrategia...

Fin de la Segunda Parte

miércoles, 25 de enero de 2012

Origen secreto.(1ª parte)

Saludos chicos y chicas, lectores y lectoras, televidentes y televidentas,miembros y miembras del jurado y seres humanos en general. Hoy voy a escribiros sobre el mayor secreto de la existencia. Aquello que nadie debe saber. Muchas personas han muerto y luchado para conservar esta información en secreto. Bueno, tal vez muerto sea algo exagerado, pero ya me entendéis. ¿He captado vuestra atención? ¿no?... ¿por qué estoy oyendo grillos? Bueno, da igual. Listos o no, allá va: Mi origen secreto.
Corría el año 1983. Era noviembre. El día después del día anterior al tercer día del mes. En algún toca discos sonaban los eléctricos acordes de Vangelis . En otro lugar, lejos de allí, a una anciana le daban mal la vuelta al comprar un cartón de leche. A media ciudad de distancia, un hombre se saltaba un semáforo en rojo. Cotidianidad era la palabra que definía ese día. Nada realmente extraordinario ocurrió. Ni un arcoiris doble. Ni un meteorito impactando sobre la tierra. Ni nada de nada. Nada que eclipsase lo verdaderamente importante. El nacimiento de un niño. Un pequeño niño destinado a cambiar la historia. En aquel momento le pusieron un nombre que ahora no viene al caso. Con el tiempo, elijio otro nombre para si mismo: Ender, y sera ese por el que nos refiramos a él.
El pequeño Ender no era un niño como los demás. Pronto se dio cuenta de que el mundo de los adultos era extraño y paradójico. Que muchas veces estos, tenían complicadas motivaciones para actuar, que luego no se veían reflejados en sus actos. Vio como pululaban a sus anchas juzgandose unos a otros por cosas que ellos mismos hacían. Y que lo que los adultos más odiaban eran su propio reflejo.
El pequeño Ender recibió muchas collejas por poner esto de manifiesto a los adultos.
En el colegio no le fue mejor. Los niños no eran muy tolerantes con el diferente. La ley de la manada mandaba y el mundo era gris. ¿Los adultos y los niños estaban locos?¿ Como ser, estar y parecer ante tanta contradicción?¿ y como es que nadie más era consciente de ello? Ante esta situación, busco consejo en su padre, que ante esto le respondió:
-Hijo, si algún día, algún familiar te pregunta como andas de dinero, si dices que bien, probablemente te pida, pero si dices que mal, es fácil que te de algo, así que tu, di siempre que mal.
Esto le desconcertó aun más.
Sus reflexiones sobre el mundo cada día eran mayores. Y ante ellas las respuestas siempre eran las mismas. Collejas y más collejas. Y ante esta situación, opto por la solución lógica: Decidió Convertirse en Supervillano.
Decidió perpetrar su primer acto de maldad a los 4 años. Era su segundo año en parvulitos y una compañera tenia algo que él quería. Él lo llamaba "dibujador de setas", pero la gente lo llamaba "transportador de ángulos" y no sabia porque. Esta claro que eso solo servía para dibujar setas, y que de ninguna manera eso podría "transportar" algo. Planeo como conseguirlo. Sería a la hora del recreo, cuando el aula se quedase vacía. Se colaría en la clase, y lo sacaría de la mochila de su compañera. Sin testigos. El crimen perfecto. Su primer acto de maldad.
En el recreo se encamino por los pasillos. Se coló en el aula. El corazón se le aceleraba ante la imagen mental de unos pitufos dibujados por su puño con unas setas gigantes de fondo hechas con el "dibuja setas". Todos le dirían: "Oh, que setas más impresionantes". Con ese pensamiento, metió la mano en la mochila y saco el estuche. Lo abrió con cuidado y cojio su botín. El corazón iba a salirse de su pecho. Y en ese momento sintió otra cosa. Pensó en la chica, en lo ilusionada que estaba con el transportador. Pensó en como se sentiría al ver el hueco vacío en el estuche. Se vio a si mismo viviendo eso, y sintió la desilusión que iba a sentir ella. Y se sintió tan mal que no pudo seguir. Lo guardo todo como estaba y se marchó corriendo. ¿ Cómo podría dedicar su vida al mal si no podía cometer ni un simple hurto? El quería hacerlo. ¿Por qué entonces se sentía tan culpable? Y entonces se dio cuenta. El era tan contradictorio como los demás. Como los adultos. Como los otros niños. Como todos los demás. No, como todos los demás no. Él era consciente de ello. Tenia 4 años, y ya era consciente de la verdadera esencia de la realidad, de como funcionaba el mundo. Ahora que conocía la verdad, podría actuar en consecuencia.
FIN DE LA PRIMERA PARTE.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Nuevo año!



Hola a todos, queridos lectores. Me llena de orgullo y satisfacción haberos convocado aquí hoy (cuando lo estéis leyendo) para anunciaros la buena nueva del nuevo año. No solo empieza el 2012, sino también el 4º año del blog.
Sí amigos, como leéis, por un milagro del Festivus este blog comenzó su andadura en unos días próximos a estos, en aquel año bizarro que fue el 2008. En aquella primera entrada (Los blogs son Egonet) hablaba de muchas cosas (de ninguna realmente importante, la verdad), pero en realidad todo ello era una apología de la contradicción, algo que en su momento iba a ser la piedra angular del Blog porque eh! todos tenemos algo de contradictorio en nuestro interior. ¿Que no? ¿Acaso no vimos en un país azotado por la mayor crisis económica de la historia y que sin embargo es el país de Europa con más smarthphones por habitantes?¿ Acaso no es un negocio en esta epoca la ropa y complementos para perros? (Es asombrosa la cantidad de chandals para perros que se venden costando más de medio sueldo). Ante esta situación, este blog tiene más razón de ser que nunca, y como tal, este 2012 estará más movido que nunca por estos lares. O no.
Lo único que esta claro es que para verlo tendréis que pasaros por aquí... eso y que lo importante en esta vida es tener alma de BWA-HA-HA.
Feliz Año a Todos.
Nos Leemos.